mecánico.
Augosto 13, 2007 por Sebas
camina hasta la farmacia, a cambio de una determinada suma de dinero adquiere un pequeño paquetito y lo lleva, receloso, de regreso a su casa. tranca la puerta. entra al baño. tranca esta puerta también. el espejo está enfrentado a la pared. lo acomoda y por primera vez en meses puede verse a los ojos. su reflejo le recuerda en voz baja que lo odia. se quita la remera. busca el paquetito en el bolsillo trasero de sus jeans y lo abre. brillos y reflejos bailan en su interior una milonga decadente. con cuidado extrae un pequeño, afiladísimo lunes gris, y con este corta en diagonal sus muñecas. diez minutos y un segundo más para que justo al final un sol descarado irrumpa por el ventiluz, lamiéndolo con un cálido color vergüenza.